En el noroeste de Sonora se encuentra una peculiar región volcánica que atrae la mirada del mundo entero: El Pinacate. Dominado por el dorado del desierto en que se encuentra, es una zona repleta de impresionantes cráteres volcánicos por los que el visitante puede pasear y ser testigo de la magnificencia de la naturaleza. Ya que su configuración hace pensar en la luna, ha sido centro de estudios y laboratorio para que el hombre comprenda al satélite natural de nuestro planeta.

Aunque a primera vista se pensaría que en esa zona es imposible que exista vida, se distingue por la gran variedad de especies que allí habitan; de hecho, hay quienes aseguran que en sus cráteres se pueden admirar borregos cimarrones, especie en peligro de extinción. Una región natural que, por su relevancia histórica y ecológica, ha sido catalogada como ‘Reserva de la Biosfera’.