Este monolito, conocido como la Peña de Bernal, es el tercero más grande en el mundo, su altura es de 340 metros, aproximadamente. La palabra Bernal es de origen árabe y los españoles la usaban para denominar algún peñasco grande y alargado que se encontraba aislado ya fuera en un llano o en el mar.

Antes de la llegada de los españoles, habitaron en las faldas de la peña algunos chichimecas, quienes consideraban este lugar como sagrado. En 1642 un grupo de 26 familias españolas tomaron posesión del territorio que hoy ocupa Bernal. La aparición de esta roca, según una explicación científica, se debe a una chimenea volcánica, la cual al acabarse la energía solidificó la lava en el interior del volcán, y con el pasar del tiempo se erosionó, quedando tal y como ahora le podemos apreciar.

Esta atracción es apropiada para justificar todo tipo de excursiones a Querétaro, pues la Peña es ideal para practicar la escalada o simplemente para acampar a sus faldas y visitar el pueblo mágico San Sebastián Bernal.